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Posted on Jun 9, 2016 in Eurocopa, Home | 0 comments

El poder del anfitrión

El poder del anfitrión

Sólo tres anfitriones de la Eurocopa han podido ser campeones del torneo de selecciones de Europa

Las posibilidades que una nación se corone en un torneo de alto caché, como la Eurocopa, en ocasiones pesan por ser anfitrión del torneo. Desde los inicios de la competencia más importante de selecciones europeas en 1960, únicamente tres selecciones han aprovechado la localía para conquistar el trofeo Henri Deleunay: España en 1964, Italia en 1968, y Francia en 1984.

Después de que la pletórica Unión Soviética sorprendiera al mundo al conseguir la primera edición de la Eurocopa, España fue el primer representativo que no desentonó en casa. Con el mítico Santiago Bernabéu de escenario para dirimir al campeón, un gol de Marcelino en las postrimerías del encuentro, le dio a la Roja su primer título internacional ante la selección con más prestigio de aquellos tiempos.

Ni siquiera Lev Yashin, considerado por algunos el mejor guardameta de todos los tiempos, pudo contener a los primeros héroes españoles.

Cuatro años más tarde, la anfitriona Italia se encargó de emular el paso español. Con un nuevo formato de competencia, que aún persiste en la presente edición, los azurri tuvieron que recurrir a un partido de desempate ante Yugoslavia para alcanzar su primer y hasta ahora única Eurocopa.

Tras un empate a 1 en el primer duelo cumbre, el replay se decidió a favor de los italianos con goles de Gigi Riva y Pietra Anastasi. A 44 años de ese hecho, el trofeo sigue esperando llegar a Italia.

Ni Bélgica, ni Yugoslavia, ni Italia supieron aprovechar las condiciones que da el ser amo y señor de la organización del torneo en las ediciones posteriores. 16 veranos después, la Francia de Platini regaló una de las mejores exhibiciones de futbol que se recuerden para ser el último local que celebró con los suyos.

Con elegancia y un gran manejo de balón, Francia despachó a todos los invitados a su fiesta. España fue la única que se atrevió a orquestar una rebelión en su feudo. Sin embargo, la osadía española no pudo ante la exhibición gala.

El desfajado 10 francés logró convertir a Arconada en un villano en su nación. Un tiro libre de trámite se le coló por debajo del cuerpo para incrustarse en la portería. Nunca se pudieron reponer los españoles. El juego expiraba y Bellone marcó el definitivo 2-0. Francia grababa su nombre en el trofeo.

Comienza una nueva Eurocopa con equipos altamente competitivos, con hambre de triunfo, con el objetivo de decirle al mundo de quién es el mejor futbol en esa parte del mundo. ¿Podrá Francia ser otra vez campeón en su tierra como lo fue en 1984 en la Eurocopa, o en 1998 en su Mundial?

Que comience la justa y corran las apuestas.

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